Tu estado de ánimo depende de gestos cotidianos

Aaron T. Beck con la teoría cognitiva, explica cómo los pensamientos (lo que nos decimos sobre nosotros y sobre lo que pasa) afectan alas emociones y los sentimientos a la vez determinan las acciones y decisiones.

En los inicios del coaching, Tim Gallwey acuñó el término Inner Game refiriéndose a la lucha que cada persona debe llevar a cabo contra su propia negatividad, para aconseguir desarrollar todo su potencial.

Así pues, es un hecho: Modificando ciertos pensamientos es posible mejorar el estado emocional y la capacidad de tomar decisiones; disminuir el nivel de estrés y de temores irracionales que limitan acciones funcionales y de paso, mejorar la calidad de la relación conmigo mismo y con los otros, entre otros beneficios.

Para aprender a modificarlo, el primer paso es identificar el estilo de pensamiento o frases concretas que uno se dice, conocerlo, ponerle cara; pues se trata de un hábito que hacemos de manera automática e inconsciente.

Empecemos por un ejemplo. Estoy esperando a que comience una reunión. Veo venir el jefe hacia los que allí estamos. Me fijo en su cara seria de pocos amigos. Al llegar a mi lado me dice, fulanito/a, después de la reunión quiero hablar contigo. En ese momento pueden pasar dos cosas:

  • Mi estómago se pone tenso y con nervios, pienso que algo grave ha pasado, y puedo empezar una tormenta de pensamientos destructivos: no me suele mirar así, eso es que… y si hay alguna queja, … y si me quiere despedir… y si me despide…. Dios mío, y si me despide, y si no encuentro un puesto como éste, y si… bla bla bla.  Me he pasado la mayor parte de la reunión en pura distracción, pasándolo muy mal, con emociones negativas.
  • Pienso, caramba está serio, vamos a ver qué pasa. Tal vez debe barruntar un producto nuevo, o … bueno, ni idea, ya me enteraré luego y con lo que haya nos ponemos. Ahora a concentrarse a tope en la reunión.

Analicemos las dos posturas:

A. Ha interpretado con un pensamiento catastrofista. Metafóricamente voy a decir que “He plantado una ORTIGA”. He utilizado una semilla negativa (pensamiento negativo) y he cultivado emociones y sensaciones relacionadas. He utilizado un filtro negativo para hacerme una idea de lo que estaba pasando. Me he olvidado de mi calidad como trabajador esforzado, que fue él quien me contrató, que trabajo con ahínco, y otras aptitudes mías, etc.

B. Me mantengo en una postura más objetiva, centrada en el presente y en hacer lo mejor que puedo con lo que me toca en ese momento: en estar dando lo mejor de mi como trabajador. Metafóricamente voy a decir que “he plantado HIERBA BUENA”.

A primer golpe de vista son dos plantas de hoja parecida, pero el efecto sobre uno mismo, es muy diferente. Vale la pena no equivocarte al plantar una u otra en tu jardín.

Un segundo ejemplo:

En actitud Ortiga, ante algo que sale mal y que tal vez se ha repetido digo “soy un gafe”. Esta es una reacción que me paraliza. Si soy gafe, lo soy y no hay capacidad de cambio, no generaré acciones de solución y mejora. En actitud Hierba buena digo “vamos a ver por qué está pasando esto” y así tenemos una actitud proactiva.

Es clave diferenciar lo que sucede (la situación), de lo que pienso, de lo que hay en mi mente (la interpretación). Si planto semillas “adecuadas” u “objetivas” (que no significa mágicas) o si por el contrario, planto “negativas”.

Es construir o no un elemento mental de calidad.

APLICANDO SOLUCIÓN

Así pues, lo importante no es lo que sucede, sino lo que construyo con lo que pienso que sucede. La clave está en el tipo de pensamiento que utilizo para analizar lo que pasa. Ante una misma situación, qué es mejor plantar, algo positivo que me sitúa en la proactividad, o algo negativo que genera emociones que me restan, me agreden y me alejan de mi fortaleza y potencialidad?

Para darle solución a esto hagamos de ingenieros. Aprendamos a funcionar pasando “controles de calidad” a nuestros hábitos de pensamiento. Cuando nos sintamos con emociones negativas o excesivamente estresados, evaluemos de manera sistemática la simiente que hemos plantado, para saber qué tipo de emoción voy a recoger. Vamos a decontruir el proceso y pensar con propiedad.

Para ello podemos utilizar la técnica llamada: Las 5 columnas.

  • En la primera columna escribimos la situación lo más objetiva posible
  • En la segunda el pensamiento Ortiga que he tenido (cuando le enseñamos esto a un niño le llamamos pensamiento Oruga pues va por el suelo, y no le permite ver con perspectiva, la globalidad)
  • En la tercera columna escribimos la emoción que tenemos al analizar lo que pasa desde ese pensamiento Ortiga o Oruga.

Y a partir de esta columna empezamos con los cambios positivos, ya que hemos visto en el proceso de calidad que ese pensamiento negativo no ha de estar allí pues nos distorsiona. Si ponemos el símil de una película digital, detectamos el fotograma que hace que no funcione. Lo cambiamos y todo vuelve a tener sentido. Quitamos la niebla para poder ver con más claridad.

  • En la cuarta columna vamos a buscar qué pensamiento alternativo posible, no mágico, podría encajar con la situación. En esta columna he de tratar de mirar con objetividad, recordar mis capacidades, mis fortalezas, para poder ver la realidad desde una perspectiva amplia. Este punto se lo enseñamos a los niños como una “cognición Mariposa”. A veces va bien pensar el cómo podría verla una persona que pasa por allí, sin prejuzgar nada, lo más neutro posible.
  • Finalmente, en la quinta columna, anotamos cual sería la emoción alternativa funcional que tendríamos al mirar la situación desde este nuevo filtro mental. Obviamente sería una mucho más adaptativa, lo que generaría una actitud hacia adelante.

Ya lo decía Ramón de Campoamor “En este mundo traïdor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira»

A diario hombres y mujeres inteligentes, capaces y dotados de habilidades, limitan sus posibilidades porqué hacen lecturas sesgadas, generalmente negativas de lo que pasa a su alrededor, de sus propias capacidades y posibilidades de éxito. Identificar este estilo de interpretación que actúa en su contra, y saber estrategias para optimizarlas, es hacer un cambio de senda y encaminarte hacía una meta más cercana y posible.

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